Adiós, Hemingway

Coma entre vocativos

Go to content

En Adiós, Hemingway, Leonardo Padura priva de su idílico retiro al detective Mario Conde para investigar un posible crimen cometido en la casa que el nobel tenía en La Habana. El escritor cubano usa el título de la novela como reivindicación de la coma entre vocativos y, de paso, la trama como excusa para saldar cuentas con el mito estadounidense.

Padura no da puntada sin hilo, aunque los 21 años que Hemingway vivió en Cuba dieron para mucho. Escribía de pie, tomaba daiquiris sin azúcar y gestó en mes y medio el borrador de uno de los relatos más bellos de la historia de la literatura, El viejo y el mar. Galardonado con el Premio Pulitzer por esta obra, el escritor afirmaría que era «lo mejor que puedo escribir durante toda mi vida».

Efectivamente, Adiós, Hemingway es una novela de ficción que se alimenta de realidad para retratar la compleja personalidad del escritor estadounidense. Padura nos presenta al Hemingway más humano, vulnerable, talentoso, amoral, leal e imperfecto a tres años de su muerte. Eso , con licencias.

Quienquiera que haya leído sobre la biografía del novelista sabrá que se ha escrito mucho, unas veces más acertadamente que otras, sobre su desmesurada personalidad. Algo similar sucede con la coma que separa los vocativos. Muchos han oído hablar de ella, pero no todos conocen la verdad.

Cuando usas palabras como hola, bienvenido, felicidades o gracias antes de un nombre, común o propio, para llamar o mencionar a alguien, debes escribir una coma entre ambos términos. Puedes ver su importancia en frases como «Hemingway bebe menos» y «Hemingway, bebe menos». Afirmación frente a petición. Elemental, querido Watson.

No sucede lo mismo en otras oraciones como «Adiós a las armas» —que escribiría Hemingway—. En este caso, las armas se mencionan en tercera persona, por lo que no son vocativos y no se escriben entre comas.

Si te ha sorprendido tanto como si hubieras visto a Ava Gadner encuera, aún puedes despertar de tu estado crepuscular. Sigue leyendo y escribirás los mejores encabezamientos del mundo.

Vocativo

Palabra que se refiere al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita. Se escriben siempre entre comas. Tiene distintos usos.
Saludar:

«Adiós, Hemingway».

Llamar la atención del receptor e iniciar un diálogo:

«¿Por qué te vas, Jeanette?».

«Aquí me tienes mirándote, chica».

Pedir u ordenar:

«Sam, ¿puedes tocarla otra vez?».

Disculparse:

«Lo siento, señora».


Recuerda que en los encabezamientos de mensajes electrónicos o cartas se escriben dos puntos tras el vocativo:

«Hola, Hemingway:».


Cuando el vocativo expresa desagrado o rechazo, se emplea a veces la palabra so, y ciertas fórmulas afectivas van precedidas por mi:

«Lee el artículo, so listillo, y escribe la coma, mi tesoro».

Fuentes: «Ortografía de la lengua española». RAE, «Diccionario panhispánico de dudas». RAE, «Diccionario de la lengua española». RAE, Fundéu

Un artículo de

Ana Cala

«Periodista en particular y aprendiz en general.
El periodismo es una maravillosa escuela de vida, ya lo decía Carpentier».