Y lo venzo

Leísmo

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Es osado vencer al leísmo, pero nos hemos propuesto combatirlo cubiertos de rodela y con lanza en ristre. En medio del tumulto, venceremos al desaforado gigante de largos brazos, lo venceremos sin mofas y sin inanes intentos de curación.

¿Una quimera o una locura? «Si yo, por mis malos pecados, o por mi buena suerte, me encuentro por ahí con algún gigante, (…) le venzo y le rindo». Y tan a gusto.

No es «le venzo», es «lo venzo». Pero a diferencia de lo que ocurre con el laísmo y el loísmo, hay un leísmo, este es el caso, actualmente aceptado por la RAE y que fue aun la forma recomendada hasta la cuarta edición de su Gramática en 1996. El que se refiere a la persona en masculino singular y también usaban Azorín, Quevedo, Galdós, Lope de Vega, Juan Ramón Jiménez y —tupido velo— algún contemporáneo .

Herido en batalla, prisionero de corsarios berberiscos e influencia de Galdós, Borges, Balzac, Kundera o Joyce. Nuestra lengua es la suya, la de Cervantes. ¿A dónde queremos llegar? ¿Solo se nos ocurre juzgarlo a trochemoche por su leísmo?

Pues no. ¿Por quiénes nos has tomado? Que Cervantes use el pronombre le indistintamente con el verbo desatar, no quiere decir que olvide la complejidad en la construcción lingüística. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es la última y más sublime palabra del pensamiento humano y nos atreveríamos a decir que leyendo a Cervantes nos parece comprenderlo todo. Suscribimos las palabras que Dostoiewski y Machado dedican respectivamente a la novela.

Entramos de rondón en la complejidad del leísmo. Le(s) funciona como complemento indirecto, la(s) y lo(s) funcionan como complemento directo. Simple, ¿verdad? Entonces, ¿a qué viene tanta confusión? Las excepciones, ahí están los problemas.

Te recomendamos consultar las acepciones de los verbos en cuestión para decidir el uso correcto de le(s), lo(s) y la(s). Mientras tanto, te damos los arrimos para no caer en errores.

Leísmo

Uso impropio de le(s) en función de complemento directo (acusativo), en lugar de lo(s) y la(s):

«Ellas estaban con Dulcinea y las (les) recogí allí mismo».

Leísmo aceptado. Se admite su uso en complemento directo cuando el referente es una persona de sexo masculino y singular. Aunque se aconseja lo:

«A Sancho le (lo) vi al lado de Dulcinea».

Truco : pasiva. Si pasas a pasiva y el complemento funciona como sujeto, debes usar la(s) o lo(s). Suele funcionar, aunque hay verbos con los que resulta forzado como tener:

«Quijote vio a Dulcinea en el campo». Dulcinea fue vista por Quijote. «Quijote la vio».

Truco : se. Cuando hay dos complementos, el sustituido por se es el indirecto:

«Leí un libro a Dulcinea». Se lo (la) leí.

Truco : lo + participio del verbo. Si usas este truco, hallarás el complemento directo:

«Busqué a Sancho». Lo buscado es Sancho. El complemento directo es Sancho.

«He escrito a Dulcinea». Lo escrito es algo que no conocemos y es el complemento directo, así que el indirecto es Dulcinea.

Algunas excepciones que admiten el uso de le o les. En muchos casos, el complemento lleva la letra a.

Leísmo de cortesía. Si el complemento directo es un interlocutor al que se trata de usted:

«Le saludo atentamente».

Verbos de afección. Si el sujeto es inanimado, una oración o animado que realiza la acción involuntariamente. Son los casos de verbos como aburrir, afectar, asustar, convencer, divertir, impresionar, molestar, ofender, perjudicar o preocupar:

«Su padre, que se había disfrazado, le/lo asustó».

Oraciones impersonales (sin sujeto) con se y verbos intransitivos (no admiten complemento directo). Son los casos de verbos como sonreír, jugar, nadar o huir:

«María le/la sonrió y Ana le/la estornudó».

Alternancia de régimen. Verbos que pueden ser combinados con complemento directo o indirecto indistintamente. Casos como ayudar, avisar, llamar (con complemento predicativo), obedecer o seguir:

«Les/los avisaron con tiempo».

Verbos de percepción + infinitivo. Casos como ver y oír:

«Le/lo oí gritar como un loco».

Verbos de influencia. Se usa le o lo para el masculino singular. Los verbos como animar, autorizar, ordenar, obligar, permitir, mandar o convencer:

«Le/lo animó a bailar».

Verbos como ver, fotografiar, retratar, tocar o limpiar se emplea le si, además, aludimos a una parte de su cuerpo (o algo que posee) en función de complemento directo:

«Le tocó en la mano».


Verbos como acompañar, acusar, besar, buscar, decir, engañar, llevar u olvidar también usan le para el masculino singular del complemento directo. Recuerda buscar en un diccionario otras posibles excepciones y alternancias.

Fuentes: «Nueva gramática de la lengua española». RAE y Asociación de Academias de la Lengua Española, «Ortografía de la lengua española». RAE, «Diccionario panhispánico de dudas». RAE, «Diccionario de la lengua española». RAE, Fundéu

Un artículo de

Ana Cala

«Periodista en particular y aprendiz en general.
El periodismo es una maravillosa escuela de vida, ya lo decía Carpentier».