La fuerza del sino

Sino, si no

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Ni el buscador ni la casualidad ni la duda ortográfica. La fuerza del destino te ha guiado hasta aquí, cual protagonista de un videoclip de Mecano. , ya tienes algo en común con Penélope Cruz.

Un destino, o sino, amable que nada tiene que ver con el descrito por Ángel de Saavedra, duque de Rivas, en Don Álvaro o la fuerza del sino. Esta obra de teatro representa la exaltación frenética y los primeros ímpetus del amor. Mucho honor, mucho drama y algo de comedia. Si no has leído Don Álvaro o la fuerza del sino, olvídate de Pasión de gavilanes y sumérgete en el inicio del romanticismo con la historia de Álvaro y Leonor.

Nos sumergimos en el romanticismo, pero no olvidamos nuestro fin. Te hemos dado algunas pistas para distinguir cuándo usar sino o si no. Si aún titubeas y no tienes claro cómo escribir sino y si no, haz caso al destino y aprovecha las siguientes recomendaciones.

Sino

Sustantivo masculino que significa ‘fatalidad o destino’:

«Está claro que este será mi sino».

Conjunción adversativa. Contrapone un concepto afirmativo a otro negativo expresado antes.
Truco : puedes sustituir sino por equivalentes.

Salvo, excepto o aparte de:

«Sabes que no quiero a nadie sino (salvo) a ti».

Más queotra cosa que, si el elemento negado en la oración anterior no está explícito:

«Aquel libro no era sino (otra cosa que) el recuerdo del amor no correspondido».

O puedes añadir el adverbio también en correlación con no solo o no solamente:

«Echo al fuego no solo tu foto y tu carta, sino (también) tu recuerdo».

Si no

Conjunción si + adverbio de negación no. Introduce una oración condicional.
Truco : si añades una palabra entre si y no y no pierde sentido, va separado.

«Cómo pueden ser amantes, si (ellos) no leen novelas».

Fuentes: «Ortografía de la lengua española». RAE, «Diccionario panhispánico de dudas». RAE, «Diccionario de la lengua española». RAE, Fundéu

Un artículo de

Ana Cala

«Periodista en particular y aprendiz en general.
El periodismo es una maravillosa escuela de vida, ya lo decía Carpentier».